Actividad realizada (sesión 9)
La importancia del examen al evaluar nuestro rendimiento en las instituciones educativas
¿Cómo definimos el nivel de un estudiante? Desde la aparición de las primeras instituciones de fin educativo en la historia, el probar la capacidad de uno para verificar si su aprendizaje fue exitoso se ha vuelto algo considerado imprescindible para todos. Sin embargo, es en la actualidad cuando la sociedad piensa en cuestionar esta costumbre. Es por esto que este ensayo piensa recapitular el porqué los exámenes son necesarios para probar el nivel académico en una institución educativa. Para esto, vamos a observar la necesidad del examen en el ámbito académico al servir de medio de respuesta ante demandas, el cómo certifica nuestro rendimiento y el aporte del crecimiento personal que nos da cuando nos hace cambiar de perspectivas.
El examen con el pasar de los años ha tenido algunos conceptos erróneos. «El examen suele
ser rechazado por considerarlo injusto pero necesario para cerrar un proceso, y también
es sobrevalorado, visto como una exigencia del proceso mismo de aprendizaje-enseñanza.» (Otero, 2014, p. 565). Sin embargo, es importante recalcar que el examen es necesario para responder a las demandas de distintos participantes en el ámbito académico, sean estudiantes, docentes o agentes sociales. No podemos exigir a otros calidad educativa si es que nosotros no cumplimos con nuestra responsabilidad como estudiantes.
Por otro lado, el examen al final es una evaluación que certifica nuestro rendimiento luego de las horas invertidas de estudio y que dieron fruto. Tal como lo indica Vásquez: «La evaluación como certificación de validez internacional y, en ese sentido, como uno de los instrumentos de las políticas lingüísticas de los países.» (2008, p. 45). Los certificados mueven nuestro mundo económicamente y en el ámbito social también, queramos o no. Es lo que demuestra que estamos capacitados para asumir nuevas responsabilidades y retos mediante la acreditación y el reconocimiento.
Incluso en un ámbito personal, el examen tiene su relevancia. La evaluación nos incita a reflexionar, nos provoca cambios en nuestras perspectivas de ideas, creencias y convicciones. No podemos esperar aprender sin haber cambiado algo en nuestro pensar, siempre buscando en mejorarlo para un bien mayor. Sin duda alguna, es importante si buscamos superarnos a nosotros cada día más.
Actualmente, estamos en el siglo XXI, una época totalmente distinta a la antigua. Las competencias son más fuertes, pero es de indicar el porqué esto ha ocurrido. Si nos movemos al anterior siglo, donde los certificados no eran tan comunes, podemos hallar una gran diferencia de la apreciación a la educación. La competencia generada por los exámenes por la búsqueda del conocimiento en la actualidad nos motiva a ser evaluados más.
No existía ninguno de los certificados que existen ahora, ni siquiera el DELE; no se habían publicado ni el Marco, ni el Portfolio, ni Dialang, no se había fundado el Instituto Cervantes, ni organizado los cuatro Congresos de la Lengua. En la Universidad Autónoma de México todavía no se administraba el Examen de Posesión de la Lengua (EPLE). El Laboratorio de idiomas de la Universidad de Buenos Aires no había desarrollado ningún examen, ni local ni internacional. España recién entraba en la EU, el Mercosur no existía. Tampoco había 14 millones de estudiantes de español en el mundo, ni Brasil había aprobado la ley por la que todas las escuelas estarán obligadas a ofrecer la asignatura de español en la enseñanza media (lo que supone 11 millones de estudiantes), ni la demanda de español en la Argentina había ascendido en un 26% en el 2006, con respecto al año anterior, detentando en la actualidad la presencia de 16.487 estudiantes registrados, lo que significa un 54.5% más que en 2004. Tampoco la China había descubierto los beneficios de nuestra lengua. (Vásquez, 2008, p. 46)
Uno de los argumentos comunes a la hora de hablar en contra de los exámenes radica en la ansiedad que estos provocan en los estudiantes. «Asimismo, la ansiedad es una emoción natural que se produce cuando hay una situación que resulte amenazante, pero puede ser perjudicial si es que no se
logra regular.» (Ramírez, 2019, p.15). Si bien tiene un punto de vista interesante, este se desbarata cuando analizamos mejor la situación: El examen puede ser percibido como una amenaza para aquel estudiante que no se ha preparado ni mental ni emocionalmente, mientras que para alguien seguro de su esfuerzo y dedicación será percibido como una oportunidad para probar su valor.
Recapitulando: la percepción del examen debe ser restaurada. Lo cual se logrará tras reconocerlo como el medio para responder a las demandas en el ámbito académico, al certificar nuestro rendimiento y darnos la oportunidad de resaltar en la competencia. Además de permitirnos mejorar nuestro criterio a la hora de reflexionar y tomar nuevas ideas. Por esto mismo, los exámenes son indispensables para las instituciones educativas al probar nuestro nivel.
Referencias bibliográficas:
Otero, H. (2014). El examen, herramienta fundamental para la evaluación certificativa (Tesis de pregrado). Universidade de Vigo, Vigo.
Vásquez, G. (2008). De la corrección de errores a la evaluación de las
competencias: Impacto de la evaluación sobre las personas y la sociedad (Tesis de pregrado). Sprachenzentrum der Freien Universität Berlin, Berlín.
Ramírez, G. (2019). Estilos de aprendizaje y ansiedad ante los exámenes en estudiantes de cuarto y quinto de educación secundaria (Tesis de maestría). Universidad César Vallejo, Trujillo.
Comentarios
Publicar un comentario